30 de noviembre del 2006
Hoy amanecí confusa; mis ideas vagan por mi mente, y ninguna tiene sentido – por lo menos para mi -. Lo único que quiero es que esto se acabe lo más prontamente posible, lo único que quiero es descansar de todo, cerrar mis ojos y aunque sea por un instante DESAPARECER...
Cualquiera que leyera esto pensaría que me quiero matar...pero no, no lo quiero, pero me da pavor saber que uno de estos días lo puedo hacer, me da miedo saber que uno de estos días pueda estar mal y sin pensar en nada lo haga...
El otro día reflexionaba en mis horas de ocio – que son las más – en lo cerca que está el fin de año, y en que todo el mundo empieza a hacer los balances anuales. La tiendas por ejemplo comparan las ventas de este año con las anteriores y sacan sus conclusiones, los estudiantes evalúan su período académico y etc. Yo debo admitir que me tentó la idea de hacer balances... y esto paso:
El 2006 – año que aún no termina – ha sido un año memorable, que difícilmente voy a olvidar. Como todos los años hay cosas buenas y malas, no sé si este año ha sido más malo que bueno, lo único que sé es que fue un año de cambios – todo lo que me rodea cambio, mi vida cambio, y sin duda la de muchos otros -. A qué se debe esto ni idea, pero creo que lo que me paso tarde o temprano iba a pasar. No puedo culpar un hecho en específico, de hecho nada ni nadie es culpable, menos yo.
Este año partió bien - demasiado bien diría yo – nada me haría suponer el desenlace...
El 2006 – año que aún no termina – ha sido un año memorable, que difícilmente voy a olvidar. Como todos los años hay cosas buenas y malas, no sé si este año ha sido más malo que bueno, lo único que sé es que fue un año de cambios – todo lo que me rodea cambio, mi vida cambio, y sin duda la de muchos otros -. A qué se debe esto ni idea, pero creo que lo que me paso tarde o temprano iba a pasar. No puedo culpar un hecho en específico, de hecho nada ni nadie es culpable, menos yo.
Este año partió bien - demasiado bien diría yo – nada me haría suponer el desenlace...
- Los amigos: Qué amigos me gastaba. Mi vida giraba en torno a las mejores personas del mundo, a esas personas con las que había compartido demasiado – 7 años no es menos -, por ellos yo hacía lo posible y lo imposible.
Me acuerdo de un versículo bíblico que dice que amarás a tu amigo como si fuese tu hermano, pues bueno, yo lo hice mío y de esa forma los quería...como mis hermanos.
Lo bueno dura poco - dicen por ahí -; hubo un hecho puntual -al que no me referiré- que hizo que me alejara de ellos. Yo estaba hace rato con mis asuntos, mi vida no giraba en torno a la de ellos; estaba preocupada de solucionar mis cosas, pero lo peor estaba por venir...y como una ola gigante me arrastraría al fondo del océano, del cual aún busco el poder salir.
De la noche a la mañana comenzaron los ataques. Este hecho en particular me dolió mucho, y como si fuera poco empeoro más mi estado. No le puedo hechar la culpa a él de que me haya "ayudado" ha estar más mal de lo que estoy, pero si le reprendo algo y eso es que uno no debe ser tan hiriente con las personas, uno nunca sabe que les pasa y uno nunca sabe cómo van a reaccionar. Creo que el hecho fue una niñería, pero no para mi. En ese momento estaba empezando con el tratamiento, cada una semana debía ir a l psicólogo y a al psiquiatra, además de tomar las pastillas que son la única cosa que me hace estar un poco más despierta. La enfermedad que tengo es horrible y no se la doy a nadie, uno nunca sabe como va a amanecer al otro día, si va a tener ganas de saltar o de dormir, si va a tener ganas de vivir o de morir, uno nunca sabe...Por eso tengo rabia, porque atacaron, porque no pensaron en nada, sino en ellos, pero en este caso en él.
¿Qué hubiese pasado si hubiese hecho lo que pensé? Yo sólo necesitaba un motivo más que me diera la fuerza y la rabia para hacerlo, y lo tuve. Más me dolía porque sabía de dónde venía, más me dolía porque era de alguien a quien yo estimé mucho, y me daba el motivo para acabar con todo, y esa era la gota que rebasó mi vaso. Por suerte no lo hice, por suerte lloré día y noche, y por suerte supe que había gente que me quería acá.
Mientras escribo esto mis ojos están llenos de lágrimas, sé que estoy ultra sensible a todo, que cualquier cosa me quiebra, y también sé que es por eso que los que me quieren se preocupan. Por eso aún me duele saber que en siete años nunca me di cuenta de los que me rodeaban, y de lo perversos que podían ser. Esto comprueba aún más la teoría de que las palabras duelen más que los golpes.
Me acuerdo de un versículo bíblico que dice que amarás a tu amigo como si fuese tu hermano, pues bueno, yo lo hice mío y de esa forma los quería...como mis hermanos.
Lo bueno dura poco - dicen por ahí -; hubo un hecho puntual -al que no me referiré- que hizo que me alejara de ellos. Yo estaba hace rato con mis asuntos, mi vida no giraba en torno a la de ellos; estaba preocupada de solucionar mis cosas, pero lo peor estaba por venir...y como una ola gigante me arrastraría al fondo del océano, del cual aún busco el poder salir.
De la noche a la mañana comenzaron los ataques. Este hecho en particular me dolió mucho, y como si fuera poco empeoro más mi estado. No le puedo hechar la culpa a él de que me haya "ayudado" ha estar más mal de lo que estoy, pero si le reprendo algo y eso es que uno no debe ser tan hiriente con las personas, uno nunca sabe que les pasa y uno nunca sabe cómo van a reaccionar. Creo que el hecho fue una niñería, pero no para mi. En ese momento estaba empezando con el tratamiento, cada una semana debía ir a l psicólogo y a al psiquiatra, además de tomar las pastillas que son la única cosa que me hace estar un poco más despierta. La enfermedad que tengo es horrible y no se la doy a nadie, uno nunca sabe como va a amanecer al otro día, si va a tener ganas de saltar o de dormir, si va a tener ganas de vivir o de morir, uno nunca sabe...Por eso tengo rabia, porque atacaron, porque no pensaron en nada, sino en ellos, pero en este caso en él.
¿Qué hubiese pasado si hubiese hecho lo que pensé? Yo sólo necesitaba un motivo más que me diera la fuerza y la rabia para hacerlo, y lo tuve. Más me dolía porque sabía de dónde venía, más me dolía porque era de alguien a quien yo estimé mucho, y me daba el motivo para acabar con todo, y esa era la gota que rebasó mi vaso. Por suerte no lo hice, por suerte lloré día y noche, y por suerte supe que había gente que me quería acá.
Mientras escribo esto mis ojos están llenos de lágrimas, sé que estoy ultra sensible a todo, que cualquier cosa me quiebra, y también sé que es por eso que los que me quieren se preocupan. Por eso aún me duele saber que en siete años nunca me di cuenta de los que me rodeaban, y de lo perversos que podían ser. Esto comprueba aún más la teoría de que las palabras duelen más que los golpes.
Ojalá nunca te enfermes de lo que yo tengo, ojalá nunca sufras más de lo que debes, ojalá nunca tengas ganas de desaparecer, ojalá nunca te sientas mal...
Mi hermano interfirió porque sabe cómo estoy, porque sabe que por ahora nada me debe perturbar, porque sabe que cualquier cosa es un retroceso para mi, porque sabe y está consciente de que algún día yo puedo (...)
Eso es lo que repudio, pero aún así no deseo mal alguno, sino toda la felicidad del mundo. Pero a cambio descubrí o mejor dicho redescubrí a mis amig@s, a ellos que no me han dejado sola, que independiente a lo copado que estén se siguen acordando de mi. La vida me los tuvo siempre en frente, y recién ahora los valoro con más fuerza que nunca, porque aunque los vea y comparta unos minutos con ellos me siento la persona más afortunada del mundo por haberlos conocido, porque sé que no todos tienen la posibilidad de tener amigos de verdad.
Gracias Zambra, Carla, Gema, Pachi y Ricardo entre muchos otros.
Mi hermano interfirió porque sabe cómo estoy, porque sabe que por ahora nada me debe perturbar, porque sabe que cualquier cosa es un retroceso para mi, porque sabe y está consciente de que algún día yo puedo (...)
Eso es lo que repudio, pero aún así no deseo mal alguno, sino toda la felicidad del mundo. Pero a cambio descubrí o mejor dicho redescubrí a mis amig@s, a ellos que no me han dejado sola, que independiente a lo copado que estén se siguen acordando de mi. La vida me los tuvo siempre en frente, y recién ahora los valoro con más fuerza que nunca, porque aunque los vea y comparta unos minutos con ellos me siento la persona más afortunada del mundo por haberlos conocido, porque sé que no todos tienen la posibilidad de tener amigos de verdad.
Gracias Zambra, Carla, Gema, Pachi y Ricardo entre muchos otros.
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