lunes, 4 de diciembre de 2006

Utopías de bolsillo

6 de septiembre del 2006.-



Últimamente me he dedicado a buscar respuestas a preguntas que no la tienen – por lo menos para mi -, a tratar de buscar una lógica a todo...pero nada...sólo silencio.


Yo me pregunto qué hice ...sé que es muy egoísta esto de pensar en uno, pero no lo puedo evitar...simplemente no se puede. Me carga que sientan una especie de lástima por lo que pasa, pero el dolor es mío y de mis cercanos...de nadie más. El show continua y no va a parar por esto. No.
Lo mejor que he escuchado en mucho tiempo es: porque pensar el por qué, si lo que se debiese pensar es para qué. Sí...para qué... soy una convencida que nada pasa por azar, pues el azar no existe. Sé que hay un propósito en todo, algo más grande de lo que puedo imaginar...algo que va a pasar a raíz de esto, quizás no ahora, pero si más tarde.

El sueño de una mujer es algún día tener un hijo propio, de tus entrañas y sin mayores complicaciones; uno sueña con amamantarlo, sentirlo...no sé...amarlo supongo. Quizás este sentimiento se deba a una predisposición genética y genérica, pues uno nace sabiendo que el ser mujer implica cambios físicos notorios, menstruaciones, embarazos, menopausia y muerte. Es nuestro ciclo de vida que por años ha imperado. Si bien es cierto que hoy la mujer es un ser independiente socialmente, que estudia, se casa o convive, y que a su vez decide postergar la maternidad hasta los treinta, pero no así el deseo de tener un hijo. Sí, es verdad que se ha postergado la edad para tenerlo, pero no se ha acabado el deseo. Pero todo cambia, sobre todo si sabes que aquello puede ser una ilusión para ti.
Cuando de la noche a la mañana sabes que tener un hijo te va a costar un mundo – tú mundo – todo se derrumba y caes a un abismo del cual es difícil salir, pero no imposible.
¿Cómo será ese día? – me pregunto –. No quiero que se avecine, le temo demasiado, e incluso ya le odio sin haberlo vivido.
Ni en mis peores pesadillas imaginaba esto – o tal vez sí...no lo recuerdo...trato pero no... -; se siente como si me tiraran un balde lleno de agua helada, pero no cualquier agua, sino esa agua que baña las costas de mi amado Punta Arenas – como quisiera volver allá, volver a mi infancia en donde nada me aproblemaba, ni turbaba –, sientes esa agua que te congela y hace aflorar de forma mágica tus pezones, y te envuelve en un frío digno de la muerte.
Te dicen que existe la posibilidad... sí, esa maldita posibilidad que te hace volver la esperanza y el alma a tu cuerpo, pero que a su vez te hace recordar que sólo es una posibilidad...nada más.

¿Cuántos niños pasan a ser cifras fatales de abandono o de abortos? No culpo a sus madres culpo...al azar – ¿paradójico no? acabo de decir que no creo en él -. Sí, al azar que hace madres a algunas que no lo desean y que les niega la maternidad a quienes la quieren. Culpo a ése azar, que nos elige de antemano para ser estériles o pseudo estériles; al azar que nos hace fármaco dependientes para tener un ciclo normal, al azar... ¿qué culpa tiene el azar? Ciertamente creo que ninguna...pero yo estoy empecinada en buscar culpables para sentirme mejor.
Sabes, si yo supiera el destino de esos bebés de antemano me los implantaría dentro de mi, aún sabiendo de que quizás jamás verían la luz de la vida, pero por lo menos estarían más seguros.
Uno no piensa en esto sino hasta que le pasa, hasta que sufres en carne propia los designios de la vida. Yo no me quejo mucho de mi vida – creo -, no me quejo de haber nacido, no me quejo de abrir los ojos día a día y disfrutarlos y aprender de ellos; no señores, no me quejo de las enfermedades que me acechan – aunque igual a veces logran derrotarme- sino que trato de conformarme y aprender a vivir con ellas y no de ellas; no me quejo o trato de no hacerlo mucho, porque sé que algún día todo habrá sido un mal sueño, pero por ahora sé que es realidad...mi realidad. Por ahora me lleno de fe... de la “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

“La vida es simple, sólo se ve compleja” es mi frase, aunque a ratos lo dudo. Dudo de muchas cosas, y creo que es normal, es parte del proceso supongo...del proceso de la vida.






Últimamente me he dedicado a buscar respuestas a preguntas que no la tienen – por lo menos para mi -, a tratar de buscar una lógica a todo...pero nada...sólo silencio.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Mi vida








Mi vida eres tú.
Mi regalo del cielo.
Cuando te veo mi pecho se enciende,
creo que eso es el amor.
Mi motivo por luchar eres tú.
Te amo.




30 de noviembre del 2006

Hoy amanecí confusa; mis ideas vagan por mi mente, y ninguna tiene sentido – por lo menos para mi -. Lo único que quiero es que esto se acabe lo más prontamente posible, lo único que quiero es descansar de todo, cerrar mis ojos y aunque sea por un instante DESAPARECER...
Cualquiera que leyera esto pensaría que me quiero matar...pero no, no lo quiero, pero me da pavor saber que uno de estos días lo puedo hacer, me da miedo saber que uno de estos días pueda estar mal y sin pensar en nada lo haga...
El otro día reflexionaba en mis horas de ocio – que son las más – en lo cerca que está el fin de año, y en que todo el mundo empieza a hacer los balances anuales. La tiendas por ejemplo comparan las ventas de este año con las anteriores y sacan sus conclusiones, los estudiantes evalúan su período académico y etc. Yo debo admitir que me tentó la idea de hacer balances... y esto paso:
El 2006 – año que aún no termina – ha sido un año memorable, que difícilmente voy a olvidar. Como todos los años hay cosas buenas y malas, no sé si este año ha sido más malo que bueno, lo único que sé es que fue un año de cambios – todo lo que me rodea cambio, mi vida cambio, y sin duda la de muchos otros -. A qué se debe esto ni idea, pero creo que lo que me paso tarde o temprano iba a pasar. No puedo culpar un hecho en específico, de hecho nada ni nadie es culpable, menos yo.
Este año partió bien - demasiado bien diría yo – nada me haría suponer el desenlace...
- Los amigos: Qué amigos me gastaba. Mi vida giraba en torno a las mejores personas del mundo, a esas personas con las que había compartido demasiado – 7 años no es menos -, por ellos yo hacía lo posible y lo imposible.
Me acuerdo de un versículo bíblico que dice que amarás a tu amigo como si fuese tu hermano, pues bueno, yo lo hice mío y de esa forma los quería...como mis hermanos.
Lo bueno dura poco - dicen por ahí -; hubo un hecho puntual -al que no me referiré- que hizo que me alejara de ellos. Yo estaba hace rato con mis asuntos, mi vida no giraba en torno a la de ellos; estaba preocupada de solucionar mis cosas, pero lo peor estaba por venir...y como una ola gigante me arrastraría al fondo del océano, del cual aún busco el poder salir.
De la noche a la mañana comenzaron los ataques. Este hecho en particular me dolió mucho, y como si fuera poco empeoro más mi estado. No le puedo hechar la culpa a él de que me haya "ayudado" ha estar más mal de lo que estoy, pero si le reprendo algo y eso es que uno no debe ser tan hiriente con las personas, uno nunca sabe que les pasa y uno nunca sabe cómo van a reaccionar. Creo que el hecho fue una niñería, pero no para mi. En ese momento estaba empezando con el tratamiento, cada una semana debía ir a l psicólogo y a al psiquiatra, además de tomar las pastillas que son la única cosa que me hace estar un poco más despierta. La enfermedad que tengo es horrible y no se la doy a nadie, uno nunca sabe como va a amanecer al otro día, si va a tener ganas de saltar o de dormir, si va a tener ganas de vivir o de morir, uno nunca sabe...Por eso tengo rabia, porque atacaron, porque no pensaron en nada, sino en ellos, pero en este caso en él.
¿Qué hubiese pasado si hubiese hecho lo que pensé? Yo sólo necesitaba un motivo más que me diera la fuerza y la rabia para hacerlo, y lo tuve. Más me dolía porque sabía de dónde venía, más me dolía porque era de alguien a quien yo estimé mucho, y me daba el motivo para acabar con todo, y esa era la gota que rebasó mi vaso. Por suerte no lo hice, por suerte lloré día y noche, y por suerte supe que había gente que me quería acá.
Mientras escribo esto mis ojos están llenos de lágrimas, sé que estoy ultra sensible a todo, que cualquier cosa me quiebra, y también sé que es por eso que los que me quieren se preocupan. Por eso aún me duele saber que en siete años nunca me di cuenta de los que me rodeaban, y de lo perversos que podían ser. Esto comprueba aún más la teoría de que las palabras duelen más que los golpes.
Ojalá nunca te enfermes de lo que yo tengo, ojalá nunca sufras más de lo que debes, ojalá nunca tengas ganas de desaparecer, ojalá nunca te sientas mal...
Mi hermano interfirió porque sabe cómo estoy, porque sabe que por ahora nada me debe perturbar, porque sabe que cualquier cosa es un retroceso para mi, porque sabe y está consciente de que algún día yo puedo (...)
Eso es lo que repudio, pero aún así no deseo mal alguno, sino toda la felicidad del mundo. Pero a cambio descubrí o mejor dicho redescubrí a mis amig@s, a ellos que no me han dejado sola, que independiente a lo copado que estén se siguen acordando de mi. La vida me los tuvo siempre en frente, y recién ahora los valoro con más fuerza que nunca, porque aunque los vea y comparta unos minutos con ellos me siento la persona más afortunada del mundo por haberlos conocido, porque sé que no todos tienen la posibilidad de tener amigos de verdad.


Gracias Zambra, Carla, Gema, Pachi y Ricardo entre muchos otros.

Lágrimas de cocodrilo



(Contexto).

Hoy es un día hermoso, y el sol brilla como pocas veces ha brillado en este año.
La fecha es 6 de noviembre, fecha que espero no olvidar y para evitar ello es que me he rendido a escribir. A escribir lo que se me pase por la cabeza; a escribir lo que siento. A dejar de alguna manera memoria de lo acontecido para no olvidar jamás lo que hice; y si algún día en el futuro debiera de hacer lo mismo, tenga recuerdo de que ya antes lo había hecho para así tener la fuerza, la entereza y la dignidad que hoy tuve.
Hoy ella se fue. Su rostro era otro, no sé si era de alegría o de nada. Lo único claro es que su rostro estaba distinto, y de alguna mágica manera al verla supe que hoy iba ser un día distinto al resto tanto para ella, como para mi. Su día era el retorno al punto de partida, al punto de donde partió todo; en cambio, mi día era la llegada al final, era el cierre de todo y el comienzo de una nueva era.
Ambas – quizás - a medida que pasa el día de alguna forma pensamos en lo que fue, en lo que quedó, y en lo que vendrá. Yo pienso en lo que dejo atrás, en lo que ya no volverá, pero que fue. No me arrepiento de haberlo vivido intensamente, de haberlo disfrutado, sólo me arrepiento de como termino, de no haber cerrado todo antes, de haber esperado demasiado tiempo – que al fin y al cabo necesitaba -...tiempo.
Llegó a mi casa, él prefirió hablar fuera, caminar dijo por las calles de nuestro sector. Caminar por donde siempre caminábamos. Pidió la palabra, y dijo que el quería partir, que por favor no lo interrumpiera , que lo dejara. Lo mire y asentí, pero dentro de mi no dejaba de pensar lo poco que me conocía, era obvio que me hizo salir para evitar que yo me sintiera cómoda y lo "agrediera" de alguna forma, porque de algún modo sabía que en la vía pública no haría nada.
Yo necesitaba sentir algo, no sabía qué quería sentir...pero sólo sentir ALGO. Estaba tranquila, sin pena, ni odio; estaba feliz porque al fin... el día había llegado y terminaría mi calvario.
Empezó justificándose con el accionar de la conversación fuera de casa, aludió a que el día estaba hermoso y valía la pena aprovecharlo – no le creí -. Después me miró y dijo que ambos sabíamos para que era la conversación, que era para terminar lazos – no dije nada -, dijo que él tenía dos motivos para hacerlo: que él no iba a juntarse con alguien que no aceptara a su novia, y que nuestros caminos se separaron hace rato. Por fin mi turno... por fin dije lo que quería ...

Rescato la forma en que se dio, como una conversación amena, sin gritos ni nada – aunque eso hubiera sido patético-. Me alegro personalmente de mi entereza, de mis fuerzas, de no haber titubeado, ni nada...pero me dio lata, porque sentí que él se arrepentía de lo que decía, porque vi sus ojos llenos de lágrimas, porque me abrazo con una fuerza que jamás había sentido, porque al final me vino a dejar a la casa y se quebró; porque después que yo entré a mi casa mire por una ventana, y lo vi a él parado en la esquina, y sentí que miraba con dolor lo que dejaba atrás.
Ni eso, ni lo otro logro hacerme sentir mal, ni con pena, ni culpable, sólo me dio lástima por él...nada más. Creo que a él le duele todo, haber dejado a quienes quería, creo que a veces él se arrepiente y duda, yo por mi lado hace rato que no me arrepiento.
Con esto confirme que nuestra amistad – por lo menos para mi- hace rato murió, porque ni sus lágrimas de cocodrilo me hicieron sucumbir.

martes, 28 de noviembre de 2006

Lazos

Hoy finalicé todo,
Cerré nuestro capítulo – porque así debió de ser -
Porque Ella (los y) nos separo...
Ella.
Pero sabes algo...me siento como nunca,
Con una fuerza y alegría,
Con estas ganas locas de vivir, de gritar.

Estoy en EXTASIS.
He llegado a la CATARSIS de mi ser.

En parte el problema eras TÚ
Eras tú el que me ataba,
Eras tú lo que no me dejaba respirar.
Eras tú y los otros.
Eran ustedes.
Era yo.

Hoy finalicé todo,
Y por fin respiro aire...
Ese aire que se me había negado de la noche a la mañana,
Y que ahora vuelve más potente que nunca...

No sentí rabia, ni tristeza,
Ni sensación alguna.
excepto...PAZ.
Paz, porque mi alma ahora yace libre
Y juega con el aire que entra en mis pulmones.
Paz...porque lo hicimos. Porque terminamos.
Porque la amistad,
al igual que la vida tiene un punto de partida y de final.
Porque la nuestra estaba maldita.
Porque las tinieblas te cubrieron y sucumbiste... y sucumbimos.
Porque nuestros caminos se separaron.
Porque así es la vida,
Porque se opta, y optamos;
Porque ya nada nos unía.
Sino que todo nos separaba.

La vida nos junto, y la vida nos separo.

Espero que viva el recuerdo,
y no se enlode como todo hasta ahora.