6 de septiembre del 2006.-
Últimamente me he dedicado a buscar respuestas a preguntas que no la tienen – por lo menos para mi -, a tratar de buscar una lógica a todo...pero nada...sólo silencio.
Yo me pregunto qué hice ...sé que es muy egoísta esto de pensar en uno, pero no lo puedo evitar...simplemente no se puede. Me carga que sientan una especie de lástima por lo que pasa, pero el dolor es mío y de mis cercanos...de nadie más. El show continua y no va a parar por esto. No.
Lo mejor que he escuchado en mucho tiempo es: porque pensar el por qué, si lo que se debiese pensar es para qué. Sí...para qué... soy una convencida que nada pasa por azar, pues el azar no existe. Sé que hay un propósito en todo, algo más grande de lo que puedo imaginar...algo que va a pasar a raíz de esto, quizás no ahora, pero si más tarde.
El sueño de una mujer es algún día tener un hijo propio, de tus entrañas y sin mayores complicaciones; uno sueña con amamantarlo, sentirlo...no sé...amarlo supongo. Quizás este sentimiento se deba a una predisposición genética y genérica, pues uno nace sabiendo que el ser mujer implica cambios físicos notorios, menstruaciones, embarazos, menopausia y muerte. Es nuestro ciclo de vida que por años ha imperado. Si bien es cierto que hoy la mujer es un ser independiente socialmente, que estudia, se casa o convive, y que a su vez decide postergar la maternidad hasta los treinta, pero no así el deseo de tener un hijo. Sí, es verdad que se ha postergado la edad para tenerlo, pero no se ha acabado el deseo. Pero todo cambia, sobre todo si sabes que aquello puede ser una ilusión para ti.
Cuando de la noche a la mañana sabes que tener un hijo te va a costar un mundo – tú mundo – todo se derrumba y caes a un abismo del cual es difícil salir, pero no imposible.
¿Cómo será ese día? – me pregunto –. No quiero que se avecine, le temo demasiado, e incluso ya le odio sin haberlo vivido.
Ni en mis peores pesadillas imaginaba esto – o tal vez sí...no lo recuerdo...trato pero no... -; se siente como si me tiraran un balde lleno de agua helada, pero no cualquier agua, sino esa agua que baña las costas de mi amado Punta Arenas – como quisiera volver allá, volver a mi infancia en donde nada me aproblemaba, ni turbaba –, sientes esa agua que te congela y hace aflorar de forma mágica tus pezones, y te envuelve en un frío digno de la muerte.
Te dicen que existe la posibilidad... sí, esa maldita posibilidad que te hace volver la esperanza y el alma a tu cuerpo, pero que a su vez te hace recordar que sólo es una posibilidad...nada más.
¿Cuántos niños pasan a ser cifras fatales de abandono o de abortos? No culpo a sus madres culpo...al azar – ¿paradójico no? acabo de decir que no creo en él -. Sí, al azar que hace madres a algunas que no lo desean y que les niega la maternidad a quienes la quieren. Culpo a ése azar, que nos elige de antemano para ser estériles o pseudo estériles; al azar que nos hace fármaco dependientes para tener un ciclo normal, al azar... ¿qué culpa tiene el azar? Ciertamente creo que ninguna...pero yo estoy empecinada en buscar culpables para sentirme mejor.
Sabes, si yo supiera el destino de esos bebés de antemano me los implantaría dentro de mi, aún sabiendo de que quizás jamás verían la luz de la vida, pero por lo menos estarían más seguros.
Uno no piensa en esto sino hasta que le pasa, hasta que sufres en carne propia los designios de la vida. Yo no me quejo mucho de mi vida – creo -, no me quejo de haber nacido, no me quejo de abrir los ojos día a día y disfrutarlos y aprender de ellos; no señores, no me quejo de las enfermedades que me acechan – aunque igual a veces logran derrotarme- sino que trato de conformarme y aprender a vivir con ellas y no de ellas; no me quejo o trato de no hacerlo mucho, porque sé que algún día todo habrá sido un mal sueño, pero por ahora sé que es realidad...mi realidad. Por ahora me lleno de fe... de la “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
“La vida es simple, sólo se ve compleja” es mi frase, aunque a ratos lo dudo. Dudo de muchas cosas, y creo que es normal, es parte del proceso supongo...del proceso de la vida.
Últimamente me he dedicado a buscar respuestas a preguntas que no la tienen – por lo menos para mi -, a tratar de buscar una lógica a todo...pero nada...sólo silencio.
